1.419 páginas escaneadas, un libro que se puede editar
Un curso de idiomas escrito en dos alfabetos, atrapado en un PDF que era una foto de
un libro. Salió en Word, con estilos, con las tablas rearmadas y cada ilustración en su lugar.
Caso real · trabajo entregado y pagado · agosto 2026
El punto de partida
Un PDF escaneado no es un libro: es una foto de un libro.
Se ve bien y no sirve para trabajar. No se puede corregir una errata, no se puede mover un
ejercicio, no se puede cambiar el cuerpo de la letra. Para un editor que vive de publicar y
actualizar sus cursos, eso es un archivo muerto.
El encargo era devolverle el libro en Word y que quedara editable de
verdad: no un volcado de texto corrido, sino el libro con su estructura en pie.
Antes y después
Lo mismo, pero utilizable
Ilustración del caso. No son páginas del libro del cliente.
El trabajo, en números
Lo que entró y lo que salió
1.419
páginas escaneadas de entrada
637
páginas del libro entregado
408
tablas rearmadas como tablas, no como imágenes
69
ilustraciones, cada una en su lugar
104
palabras con los dos alfabetos mezclados, corregidas una por una
5,0
estrellas de calificación del cliente
La diferencia entre 1.419 y 637 no es recorte nuestro: el cliente pidió
podar los ejercicios repetidos del original. Se leyeron las 1.419 igual,
porque para decidir qué se va hay que haber leído lo que queda.
El problema que no se ve
Dos alfabetos que se ven iguales
En un libro con alfabeto latino y cirílico hay letras que se dibujan igual y
para la computadora son otra cosa. Una palabra puede tener las dos y verse perfecta.
El daño es silencioso. Esa palabra no aparece cuando se la busca, el corrector no
la reconoce y el índice la ordena en otro lado. Nadie lo nota hasta que el libro ya está
publicado.
Se corrigieron 104, de 107 encontradas. Las tres restantes admitían más de una
lectura, y una corrección a ciegas habría cambiado la palabra.
Latínaeop
Cirílicoаеор
Ocho letras distintas. Cuatro dibujos.
Qué recibió el cliente
Un archivo con el que puede seguir trabajando
Word con hoja de estilos. Los títulos son títulos y el cuerpo es cuerpo, así que
cambiar el diseño del libro entero es cambiar el estilo, no tocar 637 páginas.
Las tablas son tablas. Se pueden editar, ordenar y ensanchar. Una tabla pegada como
imagen se ve igual el primer día y no se puede corregir nunca.
Entregado por módulos, uno por uno, para que pudiera revisar sobre la marcha en vez
de recibir mil páginas de golpe al final.
Lo que dijo el cliente
«Muy buen profesional: el trabajo es de calidad, entrega a tiempo, presta atención al
detalle, cumple los requisitos del trabajo y consulta en caso de duda, e informa de estas.
Da gusto trabajar con él, y seguiré haciéndolo en adelante si se presta la ocasión.»
Ese fue el primer encargo suyo. Después vino este libro.